La articulación entre la generación de conocimiento y la hechura de políticas educativas es una aspiración de larga data; sin embargo, en muchos contextos aún se registra una ancha brecha entre ambos, no sólo en México o en América Latina, también en sociedades más desarrolladas. Un reporte del Northwestern Regional Education Laboratory revela que en Estados Unidos la información que proviene de la investigación es poco tomada en cuenta por los tomadores de decisión y quienes las ponen en marcha. En México esta situación ha sido rigurosamente documentada.