Revolución educativa y el nuevo Modelo Educativo: ¿una posibilidad real?



Arcelia Martínez Bordón

Hace unos días se presentó, finalmente, el nuevo Modelo Educativo para la Educación Obligatoria en un evento público que se realizó en Palacio Nacional. Este plantea, según señalan sus principales defensores, “una transformación radical del sistema educativo mexicano, lo que supone una verdadera revolución educativa, a partir de una política educativa de largo plazo, apenas parecida al Plan de Once Años, que en 1959 anunció el entonces secretario de educación pública, Jaime Torres Bodet”.

En esta breve reflexión presento algunos de los principales retos que enfrenta la implementación del Nuevo Modelo Educativo (NME), el cual se estructura en cinco ejes: cambio y renovación curricular, escuela al centro, formación y desarrollo profesional docente, equidad e inclusión, y gobernanza del sistema educativo.

El primero alude a la necesidad de una nueva pedagogía, que deje de lado el aprendizaje memorístico y dé paso al aprendizaje crítico y creativo, donde no sólo importe lo cognitivo, sino el desarrollo de habilidades socio-emocionales y para la convivencia. El segundo implica la transformación de la escuela, para que ésta cuente con infraestructura y equipamiento necesarios y que sea autónoma y capaz de tomar sus propias decisiones. El eje tres se refiere a la importancia de la formación inicial y la profesionalización de los docentes, ya que ellos, se sostiene, son el principal actor educativo responsable de la transformación de la educación.  El cuarto sostiene que es indispensable lograr la equidad y la inclusión del sistema educativo, de tal manera que todos los niños, sin importar su origen, género, condición económica o discapacidad, cuenten con oportunidades educativas para desarrollar sus capacidades. El último eje pone en la palestra el concepto de “gobernanza”, entendida como la necesaria participación y coordinación de distintos actores – incluidos autoridad educativa federal y locales, el INEE, el sindicato, los maestros, padres de familia, sociedad civil y Poder Legislativo – para implementar el Modelo.  Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *